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domingo, 25 de mayo de 2014

del marco teórico

2. MARCO TEÓRICO

2.1    Tema 1 Tópico generacional.


El estudio de las generaciones ha sido para el sociólogo, un tópico bastante tratado, pues como fenómeno las generaciones presentan problemáticas que los estudiosos  pretenden dar respuestas razonables. El constante cambio generacional, y sobre todo, la entrada de una generación y la salida de otra, son incógnitas que despiertan la curiosidad del investigador.
Como tal, las generaciones son un factor inherente de las sociedades en todos los tiempos. Por tanto, si se quiere realizar una investigación de tipo socioeducativa, es necesario profundizar en ello. Cabe mencionar que las generaciones realizan un proceso para postergarse e identificarse, sin duda el tiempo es factor que se relaciona. Por ello identificar el momento en que aparece una generación y se disuelve otra, es una de las preguntas que ha generado mayor producción de estudios de este fenómeno.
Mientras exista un lazo que une a los individuos en grupo, se puede hablar de un «grupo concreto» generacional (Mannheim, 1993), así podemos asegurar que las relaciones sociales fundamentan la formación de una generación. Pero también la existencia del ritmo biológico como indicador generacional, es decir, el mismo año de nacimiento resulta un momento concreto el cual indica una generación (Mannheim, 1993). Ahora bien, existe una «tendencia inherente» de los individuos en relación con el espacio y la posición específica[1] en una perspectiva sociohistórica, ello presenta una situación de limite y determina el espacio donde una generación desarrolla su actividad cultural. Espacio, tiempo, posición específica, son factores que influyen en las acciones o los procesos generacionales.

2.1.1. Entrada y salida de los portadores de cultura.

Es relevante tratar el fenómeno desde las mismas generaciones. Que una nueva generación entre en el plano de la existencia, no necesariamente es el señalamiento de que se extingue otra.
            La irrupción abrupta de los cambios sociales, pueden en su momento ser fundamentales para la existencia de nuevas generaciones, ello implica una «mudanza» interna en los individuos, que genera la entrada de un nuevo suceso generacional, Karl Mannheim (1993) lo deja claro:

En la vida de los individuos tiene gran significación el hecho de que el destino les obligue a dejar su grupo de origen y a ingresar en nuevos grupos sociales: cuando un joven deja su familia, o un campesino abandona el campo, para emigrar a la ciudad; (…) Como se sabe, en todos estos casos sucede con toda evidencia una alteración muy esencial en la postura de la conciencia;
           
Por ello, la irrupción del «destino» en la vida de un individuo, generada por los cambios sociales, son detonantes de «nuevas unidades vitales» las cuales comienzan un proceso de sucesión generacional. Aquí se produce una cierta «elasticidad interior» una abrupta mudanza que va en contra de los antiguos modelos arraigados en el individuo, pero esta mudanza se tiene que aceptar, porque es parte de la adaptabilidad de la nueva unidad vital que el individuo debe enfrentar, una especie de adaptación para sobrevivir y en ello se encuentra el acto que justifica la despedida de los antiguos valores por unos nuevos que responden mejor a las nuevas necesidades vitales. Ello afirma el «morir» de una generación anterior, para darle continuidad a la vida en sociedad.



2.1.2. El acto generacional transforma al núcleo familiar.

Las familias han enfrentado los cambios generacionales y en su inevitable lucha contra ello, han resultado afectadas desde su núcleo, por ello podemos también hablar de distintos tipos de familias, ya no desde un análisis interno estructural, sino desde los cambios generacionales al comparar unas con otras. Giddens (1999) señala como relevante:

De todos los cambios que ocurren en el mundo, ninguno supera en importancia a los que tiene lugar en nuestra vida privada: en la sexualidad, las relaciones, el matrimonio y la familia.

Y Conrad (1994) dice al respecto:

La familia nuclear (compuesta por padres-madres e hijos/as que residen bajo el mismo techo) continúa siendo el grupo de parentesco más importante, a pesar de la creciente formación de las familias monoparentales y las familias recompuestas.

            Es evidente entonces que los cambios generacionales, impactan directamente al ambiente familiar y sobre todo a sus valores. En la década de los 30’s y los 40’s el valor de estar reunidos en familia era lo imprescindible, el varón trabajaba con la finalidad de llegar a casa y disfrutar de reunirse en familia, la mujer apreciaba el esfuerzo que el hombre realizaba para sustentar la economía familiar y manifestaba cierta sumisión para con él. (Davis Buss, 2001, cit. En Prado & Anaya, 2004). Palacios (2000) señala que para los años 80’s:

Los/as padres-madres carecía de ideas sobre sus hijos/as, no tenían expectativas respecto a su calendario evolutivo, no se preguntaban por qué actuaban de una u otra manera, estaban desprovistos de creencias relacionadas con su crianza y de valores con respecto a la educación.

            Mientras que los/as padres-madres actuales siguen considerando que las aportaciones que sus padres puedan darles acerca de la crianza y cuidado de sus hijos/as, no son las adecuadas por ser anacrónicas y por ello no toman en cuenta dichos consejos (Covarrubias & Gómez, 2012).
            Prado & Anaya (2004) realizan una tipología generacional que abarca desde los años 30’s hasta la fecha, y específica como los cambios generacionales afectan directamente a las familias. Es evidente entonces que el surgimiento de una generación y la salida de otra afecta directamente al cambio familiar en los tiempos, por ello, profundizar y conocer cómo es que se genera el surgimiento de una generación y otra que expira, es de fundamental consideración para realizar un proyecto de intervención de carácter socioeducativo.

2.2    Tema 2

2.3    Tema 3

3. MARCO METODOLÓGICO


Para fundamentar la afirmación que se genera al plantear la hipótesis, es necesaria la implementación de una metodología previamente establecida y con fundamentos teóricos que fortalezcan la valides de lo argumentado. Para esta investigación se optó por utilizar un modelo mixto usando tanto metodología racionalista como la naturalista.
Desde el enfoque cuantitativo, se usaron algunos elementos estadísticos que proporcionaron las primeras puntuaciones para afirmar la hipótesis primera. Después y para confirmar con certeza lo afirmado, su utilizó desde la fenomenología un método que se adecuara a revelar el comportamiento, por ello el interaccionismo simbólico fue esencial para la investigación.


3.1  Diseño de la investigación


El hecho de encontrarse con la disyuntiva de no tratar directamente con el actor de un problema, lleva necesariamente a trabajar con el efecto que ese problema crea, es decir, como en el algebra elemental, “podemos deducir lo que no tenemos, desde lo que tenemos.” Así la concentración del estudio se dirigió completamente al comportamiento que los alumnos (afectados) reflejaban a cerca de la problemática en cuestión. Por tanto se inició un método que arrojara datos de conducta y por ello fue necesaria realizar una sistematización de opinión. Por ello se utilizó el cuestionario estructurado bajo la escala de Linkert.
Después de obtener los primeros resultados, las puntuaciones mostraban cierta inestabilidad, lo que sugería dos opciones; que los niños no habían sido sinceros en contestar o que la cantidad de la muestra seleccionada, no representaba fielmente la opinión de toda la población. Es aquí donde fue necesaria la utilización de otro enfoque, y donde lo mensurable no logró justificar con certeza, la fenomenología como tal pudo explicar más a profundidad.
La unidad de estudio en este caso es el acto que es propiciado por un proceso mental realizado por el individuo, así la conducta de cada alumno de la institución está regido por actos que son reflejos de una realidad en la que viven. El acto, los gestos, el lenguaje, todos ellos son indicadores de conducta, es por eso que al no contar con la participación de los padres de familia del alumno, el alumnos puede dar con su comportamiento la respuesta a las cuestiones que la investigación necesita.
Desde este modelo cabe resaltar la obra de Erving Goffman con lo que el denominó; el self, su obra titulada La presentación de la persona en la vida cotidiana, (1959) se centra en la dramaturgia. Los actores en su vida ordinaria presentan una puesta en escena, las acciones, gestos y conductas proyectan un ser, pero este «ser» no resulta de un mero impulso artístico, sino desde una realidad, una realidad vivida. El investigador se encuentra el la parte de la audiencia y desde allí como mero espectador es capaz de analizar a profundidad la conducta y deducir sus hipótesis que parten de «algo» bien definido.




[1] Al hablar de posición específica, nos referimos a la división de clases que toda sociedad tiene, por ello algunos fenómenos generacionales aplican a ciertas clases de sociedades mientras que en otras, estos fenómenos no son latentes.

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